(DLC totalmente gratuito y con mejoras)
Análisis hecho con copia propia del juego, con capturas y vídeos realizados por mí.
Assassin’s Creed Mirage: El valle de los recuerdos: Un regreso a AlUla y a la historia oculta de Basim
Cuando hace unos meses nos enterábamos de que el PIF (el fondo de inversión pública de Arabia Saudí) colaboraba y financiaba este DLC, muchos torcimos el gesto. Pensamos que la historia sería completamente diferente: un DLC por encargo y, encima, ¿pretendían modificar o cambiar la historia de un personaje principal como Basim? ¿Qué estaba pasando?
Pero lo cierto es que esta colaboración nos ha hecho callar la boca y nos devuelve a las memorias del Ánimus durante la era dorada del pueblo abasí. Nos ofrece la oportunidad de conocer de primera mano la región de AlUla y descubrir unas breves pinceladas del pasado de Basim y su padre, ampliando su intrahistoria familiar.
El DLC presenta un mapa totalmente nuevo, la región de AlUla, dividida en seis zonas por explorar, cada una con sus correspondientes actividades adicionales.


La actualización 1.1.0 además introduce mejoras importantes:
- Un parkour más fluido,
- El combate sigue resultando algo tosco,
- Nuevas mejoras de habilidades que potencian nuestras herramientas,
- Un nuevo traje, nuevas armas y nuevos aspectos.



Regresan los contratos clásicos, la investigación, y las misiones de sigilo. Como novedad, podemos repetir las secuencias del Ánimus (como en los juegos originales) para obtener mejores bonificaciones, completar extras, conseguir logros o simplemente recuperar algo que hayas dejado atrás.
También encontramos notas musicales para el laúd, búsquedas de tesoros y otros coleccionables. Todo ello envuelto en una experiencia que puede durar unas 3 horas si vas solo a la historia principal, o cerca de 10 horas si eres completista, como yo, y quieres dejar el mapa completamente limpio.
No te preocupes si no tocas el juego desde 2024, como me pasó a mí. Es como montar en bici: en dos minutos ya estás jugando como si nada.

Otra novedad destacable es la total personalización de la experiencia: dificultad, salud de enemigos, detección, asesinatos y otras opciones configurables a tu gusto.
Además, se incorpora una nueva búsqueda de cuentos populares, que debemos encontrar y escuchar, y nuevas entradas históricas para nutrir el códice, que sigue siendo uno de los puntos fuertes del juego.
En definitiva, un DLC que, estoy segura, en otra época habría sido de pago por su contenido y el mimo con el que está hecho. No olvidemos que AC Mirage iba a ser un DLC de Valhalla y acabó convirtiéndose en un juego con entidad propia, de ahí que sea considerado un título “menor”, más limitado, pero también más íntimo y cercano a las experiencias originales de la saga para un sector concreto de fans.
Aunque reconozco que me sigue pesando tener que ajustarme a las normas del juego y perder cierta libertad para actuar como quiero, cuando quiero.
Aun así, lo mejor sin duda es el hilo argumental, una misión muy personal sobre Basim que nos permite conocerlo mejor a él y a su pasado. No voy a desvelarte nada, pero sí te adelanto que tiene un final precioso que te va a arrugar el corazón.
Sin duda, un cierre magnífico para este juego que actúa como un impasse entre entregas, además de una inyección económica para Ubisoft, que no atraviesa su mejor momento pero sigue confiando en la fábrica de billetes que es la saga Assassin’s Creed.
